El masaje se ha revelado en los últimos años como una de las mejores técnicas para ayudar a combatir muchos de los trastornos que la agitada vida actual nos provoca. Estrés, tensiones musculares, fatiga, dolores de espalda y articulaciones o miembros cansados, pueden ser tratados gracias al masaje con gran seguridad y efectividad. Cuando nuestros músculos se encuentran tensos o han sido sometidos a demasiado esfuerzo acumulan sustancias de desecho que nos causan dolor, rigidez, e incluso, espasmos musculares. Al incrementar la circulación hacia y desde los músculos, el masaje acelera la eliminación de estas sustancias tóxicas y dañinas.

A la vez, el masaje hace que llegue sangre y oxígeno fresco a los tejidos con lo que se aligera el
proceso de recuperación de lesiones y de numerosas enfermedades.

El masaje tiene la gran ventaja de ser la terapia que exige un mínimo esfuerzo. Tienes que contar con un buen fisioterapeuta, tumbarte en la camilla y después, pagarle por los servicios prestados. Es la solución perfecta para los que son vagos, como yo. Los únicos inconvenientes que puedes tener son: hay que contar con el tiempo suficiente como para poder disfrutarlo, acordarte de las citas de antemano, conocer a un buen fisioterapeuta y ser lo suficientemente solvente como para pagar sus servicios.

Existe otro camino que puede ser tanto alternativo como complementario: el automasaje. En este caso el masaje lo recibes de tus propias manos, tú te conviertes en tu propio fisioterapeuta. En el mercado hay muchos aparatos bastante simples, y no tan simples, que te pueden ayudar en esta tarea, y es posible que te interesen y los adquieras, ayudándote con el manual de instrucciones. Sin embargo, de lo que yo quiero hablarte es del masaje que puedes hacerte con tus propios dedos, el masaje de los puntos”.

Esto es un extracto del libro “La Camisa del Hombre Feliz” de Yuri Chuguyev.