“En las lejanas tierras del norte, hace mucho tiempo vivió un rey que enfermó gravemente. Reunió a los mejores médicos de todo el imperio, que le aplicaron todos los remedios que conocían y otros nuevos que inventaron sobre la marcha, pero lejos de mejorar, el estado del rey parecía cada vez peor. Tan desesperado estaba el hombre que prometió la mitad de lo que poseía a quien fuera capaz de curarle.

El anuncio se propagó rápidamente, llegaron médicos, magos y curanderos de todas partes del globo para intentar devolver la salud al rey, sin embargo fue un trovador quien pronunció:

- Yo sé el remedio: sólo hay que buscar a un hombre feliz. Vestir su camisa es la cura a vuestra enfermedad.

Partieron emisarios del rey hacia todos los confines de la tierra, pero encontrar a un hombre feliz no era tarea fácil. Aquel que tenía salud echaba en falta el dinero, quien lo poseía, carecía de amor, y quien lo tenía se quejaba de los hijos.

Mas una tarde, los soldados del rey pasaron junto a una pequeña choza en la que un hombre descansaba sentado junto a la lumbre de la chimenea:

- ¡Qué bella es la vida! Con el trabajo realizado, una salud de hierro y afectuosos amigos y familiares ¿qué más podría pedir? Al enterarse en palacio de que por fin habían encontrado un hombre feliz, se extendió la alegría.

El hijo mayor del Rey ordenó:
- ¡Traed la camisa de ese hombre! ¡Ofrecedle a cambio lo que pida!

Grande era la impaciencia de la gente por ver volver a los emisarios con la camisa que curaría a su gobernante mas, cuando llegaron, traían las manos vacías:

- ¿Dónde está la camisa del hombre feliz? ¡Es necesario que la vista mi padre!

- Señor – contestaron apenados los mensajeros –, el hombre feliz no tiene camisa.

El cuento de León Tolstoi tendría un final diferente en la actualidad. El autor de este Manual es un hombre del Renacimiento, músico, empresario, compositor, cineasta, premiado internacionalmente por sus partituras y documentales, Académico de la Academia Internacional de Ciencias y Artes de París y Vicepresidente del Proyecto Internacional “100 ciudades por la paz”, que combina la sabiduría de sus orígenes allende las estepas con la adquirida en Málaga durante los últimos veinte años. La camisa es de talla única y no distingue el sexo. Que Uds. la vistan y disfruten con alegría.

José M. Orive